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Algunas tesis vitales para el porvenir de la nación

 

El Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro, fue concreto, autocrítico y muy claro en las ideas contenidas en el Informe Central al 6to Congreso.

A continuación, 18 tesis de ese documento que me parecen vitales para el futuro de Cuba: 

  • Podemos calificar con total seguridad a los lineamientos como la expresión de la voluntad del pueblo contenida en la política del Partido, el Gobierno y el Estado, de actualizar el Modelo Económico y Social con el objetivo de garantizar la continuidad e irreversibilidad del socialismo. 
  • La canasta familiar normada, justificada en circunstancias históricas concretas, al haberse mantenido durante tanto tiempo, contradice en su esencia el principio de la distribución que debe caracterizar al socialismo. (…)La supresión de la libreta no constituye un fin en sí mismo, ni puede verse como una decisión aislada, sino como una de las principales medidas que será imprescindible aplicar para erradicar las profundas distorsiones existentes en el funcionamiento de la economía y la sociedad en su conjunto. 
  • En Cuba, bajo el socialismo, jamás habrá espacio para las “terapias de choque” en contra de los más necesitados y que son, tradicionalmente, los que apoyan a la Revolución con mayor firmeza. 
  • El incremento del sector no estatal de la economía, lejos de significar una supuesta privatización de la propiedad social, como afirman algunos teóricos, está llamado a convertirse en un factor facilitador para la construcción del socialismo en Cuba. 
  • El modelo excesivamente centralizado que caracteriza actualmente nuestra economía deberá transitar, con orden y disciplina y con la participación de los trabajadores, hacia un sistema descentralizado, en el que primará la planificación, como rasgo socialista de dirección, pero no ignorará las tendencias presentes en el mercado (…)cada cierto tiempo, en la medida que se modifique el escenario, el país debe confeccionarse un traje a su medida. 
  • No hay peor ley que aquella que no se cumple o no se hace cumplir. 
  • Lo que aprobemos en este Congreso no puede sufrir la misma suerte que los acuerdos de los anteriores, casi todos olvidados sin haberse cumplido. Lo que acordemos en esta y en futuras ocasiones debe constituir una guía para la conducta y la acción de los militantes y dirigentes del Partido y, para garantizar su materialización, refrendarse en los instrumentos jurídicos que corresponda dictar a la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Consejo de Estado o el Gobierno. 
  • Se encuentran en fase avanzada las normativas jurídicas asociadas a la compraventa de viviendas y de automóviles, la modificación del Decreto-Ley 259 para ampliar los límites de tierra ociosa a entregar en usufructo a aquellos productores agropecuarios con resultados destacados, así como el otorgamiento de créditos a los trabajadores por cuenta propia y a la población en general. 
  • Debemos cultivar y preservar la interrelación incesante con las masas, despojada de todo formalismo, para retroalimentarnos eficazmente de sus preocupaciones e insatisfacciones y que sean precisamente ellas quienes indiquen el ritmo de los cambios que deban introducirse. 
  • La prensa cubana, en sus diferentes formatos, está llamada a jugar un papel decisivo con el esclarecimiento y difusión objetiva, constante y crítica de la marcha de la actualización del Modelo Económico, (…)A pesar de los acuerdos adoptados por el Partido sobre la política informativa, en la mayoría de las veces ellos no cuentan con el acceso oportuno a la información ni el contacto frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados de las temáticas en cuestión.  
  • La Conferencia Nacional del Partido se realizará a finales de enero de 2012. 
  • Estamos convencidos de que lo único que puede hacer fracasar a la Revolución y el socialismo en Cuba, poniendo en riesgo el futuro de la nación, es nuestra incapacidad para superar los errores que hemos cometido durante más de 50 años y los nuevos en que pudiéramos incurrir. 
  • El poder del Partido descansa básicamente en su autoridad moral, en la influencia que ejerce sobre las masas y en la confianza que el pueblo deposita en él. La acción del Partido se fundamenta, ante todo, en el convencimiento que emana de sus actos y de la justeza de su línea política.El poder del Estado parte de su autoridad material, que consiste en la fuerza de las instituciones encargadas de exigir a todos cumplir las normas jurídicas que emite. (…)despojar para siempre al Partido de todas las actividades no propias de su carácter de organización política, en pocas palabras, liberarse de funciones administrativas y dedicarnos cada quien a lo que nos toca. 
  • La militancia no debe significar una condición vinculante al desempeño de puesto de dirección alguno en el Gobierno o el Estado, sino la preparación para ejercerlos y la disposición de reconocer como suyos la política y el Programa del Partido. Los dirigentes no surgen de escuelas ni del amiguismo favorecedor, se hacen en la base (…)No haber resuelto este último problema en más de medio siglo es una verdadera vergüenza, que cargaremos en nuestras conciencias durante muchos años. 
  • Hoy afrontamos las consecuencias de no contar con una reserva de sustitutos debidamente preparados, con suficiente experiencia y madurez para asumir las nuevas y complejas tareas de dirección en el Partido, el Estado y el Gobierno, cuestión que debemos solucionar paulatinamente, a lo largo del quinquenio. 
  • Hemos arribado a la conclusión de que resulta recomendable limitar, a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años, el desempeño de los cargos políticos y estatales fundamentales. 
  • Se hace imprescindible cambiar la mentalidad, dejar de lado el formalismo y la fanfarria en las ideas y las acciones, o lo que es lo mismo, desterrar el inmovilismo fundamentado en dogmas y consignas vacías para llegar a las esencias más profundas de las cosas. 
  • Lo que nunca haremos es negarle al pueblo el derecho a defender a su Revolución, puesto que la defensa de la independencia, de las conquistas del socialismo y de nuestras plazas y calles, seguirá siendo el primer deber de todos los patriotas cubanos.

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Cuestión de platillos

Hablo de los platillos de una balanza en que hoy oscilan dos importantes aristas de la realidad cubana: las nuevas medidas economía y las gentes que deberán ejecutarlas.

Aunque abundante en términos técnicos, el “Proyecto de Lineamientos para la Política Económica y Social” me parece un documento definitorio, y que para nada aleja a Cuba de las esencias de su derrotero como nación, según algunos insinúan o aseguran abiertamente. No obstante, creo que la trascendencia de ese documento quedará decidida no por su letra, sino por las actitudes y acciones de quienes deban llevarlo a hechos. Es precisamente ahí donde radican mis interrogantes.

Subjetividad, mentalidad, hábitos… llámesele como quiera a lo que se cocina en la cabeza de cada ser humano dictando sus conductas, pero es ahí donde me parece que se agazapa uno de los posibles frenos al buen avance de la economía cubana.  Hay una burocracia que ha cultivado tan perniciosas como sólidas raíces en este país y pudiera significar importante freno a las novedades. Ya se vio –aunque no como única razón-  en la implementación del Pago por resultados del Trabajo, aprobado como la Resolución 09 del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social en el 2008.

El peso de ese platillo de la balanza donde reposa la mentalidad a la que aludo, puede apreciarse en el cotidiano de vida de ciudadanos en general y en directivos. Hasta hacer cumplir simples disposiciones se ve a veces frenado por el tedio, la indiferencia, la indolencia o un equivocado paternalismo. Desde el pírrico ejemplo del vecino que, sin protestar, sigue pagando cinco pesos por un macito de acelgas que a las cuatro de la tarde da más grima que ganas de volverlo ensalada,  hasta el empresario que, en el mejor de los casos, solo le importa cumplir el plan de producción para que “no le rayen la pintura”, sin interesarse realmente por otros indicadores y mucho menos por los hombres que dirige.

No son todos y poco sentido tiene acumular una enumeración de calamidades. El doctor en Ciencias Económicas Joaquín Infante Ugarte, luego de precisar en exclusiva a la revista Bohemia que el Proyecto de Lineamientos constituye un salto tremendo, de calidad y profundidad, en la búsqueda de soluciones a los problemas económicos del país,  resumió el asunto que aquí comento con palabras exactas: “El excesivo empeño de algunos en definir teóricamente un modelo económico para Cuba, mientras la realidad exige hechos, y el cambio de mentalidad que debe producirse para aplicar consecuentemente los lineamientos, son obstáculos por vencer en este proceso que inicia.”

Habría que ponerle mucho ojo a ese platillo de la balanza, porque de él también dependerán, en última instancia, los otros platillos, esos que, más o menos humeantes, más o menos olorosos, llevamos a las mesas de nuestras casas y que, indicadores macroeconómicos aparte,  seguirán siendo para los cubanos un termómetro de cómo va la cosa.

Llave maestra

 

Cambios estructurales en el modelo económico apuntan a revalorizar el papel del trabajo en Cuba, indican expertos en mesa redonda convocada por BOHEMIA.

Apremia descentralizar gestiones administrativas y que cada individuo sea responsable y participante, coinciden. Las motivaciones efectivas han de convertir al trabajo en primera necesidad y, junto a la educación de la familia, borrar la cultura del “rebusque”.

Rigoberto Pupo: El ser esencial del hombre se expresa en el trabajo; cuando esto no ocurre, ya sea por paternalismo o falta de estímulos, enferma la sociedad.

José Ramón Fabelo Corzo: El trabajo es una necesidad orgánica y universal, mediante la cual los seres humanos producen y reproducen las condiciones materiales de su propia vida; no es exclusiva de ningún régimen social en particular.

Rafael Alhama: Fidel Castro dice en 1997 una frase lapidaria: “Ninguna revolución puede sustituir el trabajo”. Pero el hecho es que han existido tergiversaciones y deformaciones en torno al trabajo.

Pablo Rodríguez: Aun cuando las condiciones concretas crean premisas para que se instituya un tipo de relación social, hay responsabilidades de los sujetos históricos.

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Boletas por los nietos

Por estos días no suele verse la misma cantidad de muchachos de preuniversitario ni de Secundaria que acostumbra frecuentar discotecas o reunirse en parques y otros puntos de la ciudad. Se les vienen encima días que pueden marcar sus destinos.

Los de Pre, tendrán este viernes el primero de los tres exámenes de ingreso a la Educación Superior; y entre los que terminan noveno grado, una parte se prepara para las pruebas de ingreso a los Institutos Preuniversitarios Vocacionales, mientras otra desistió de ellos pero igual anda preocupada por cuál de las opciones solicitadas en las boletas les otorgarán para continuar estudios.

No es una situación inusual en esta época del año, pero hay nuevas coyunturas. A partir de ahora todos los que aspiran a ingresar en la universidad deberán presentarse y aprobar con un mínimo de 60 puntos cada una de las tres pruebas (Español, Matemática e Historia). Los de noveno, que hasta hace solo meses proyectaban matricular bachillerato, se han tropezado con que cerca del 60 por ciento de las capacidades que les ofrecen son para técnico medio y obrero calificado.

Ni una cosa ni la otra son para entrar en pánico, así debía haber sido desde hace mucho en correspondencia con la exigencia de toda pirámide económica, donde la fuerza de trabajo directamente vinculada a la producción y los servicios debe ser la más numerosa. Pero algunos rumbos se fueron torciendo. Ser “Alguien” empezó a identificarse sobre todo con tener un título universitario, mientras el trabajo como medio de subsistencia y realización personal iba perdiendo valor.

En correspondencia con los impostergables ajustes de la economía, también la formación del personal calificado de nivel medio y superior busca nuevo acomodo. Ya no habrá pupitre para tantos futuros licenciados en Humanidades y sí muchos más en carreras agropecuarias, económicas y de ciencias básicas. No harán falta tantos técnicos medios en Informática o en Comercio y gastronomía, y sí muchos en especialidades agropecuarias, de la construcción y en Contabilidad, a la par que  aumentan en 8 mil los espacios para formarse como obreros calificados a partir de septiembre.

Sin dudas, es una encrucijada difícil para los muchachos. Ni ellos ni sus familias han sido preparados y educados en ese sentido como se debía. Tampoco Cuba parece haber actuado con la suficiente previsión, mientras algunas interpretaciones erróneas de la justicia social y ciertas posturas paternalistas ocupaban el lugar que correspondía a la lógica. Pero es ahora o nunca. Los hijos de nuestros hijos lo agradecerán.

Desatar nudos

Carmelo. Foto: José Oscar Castañeda

“Yo pienso que llegó el momento de la agricultura y ya se está viendo a las claras. No en la escala que quisiéramos, pero se están dando pasos positivos que rápidamente darán fruto. Y no estoy hablando en sentido general, sino por nuestras vivencias. Cuatro años atrás tenía déficit de personal, hoy tengo todas las fincas cubiertas, una estabilidad de más del 96 por ciento de la fuerza y con trabajadores esperando para ingresar. Quiere decir que hemos ido desatando nudos y la gente se va sintiendo mejor.”

Lo asegura Carmelo Pérez Martínez, y habría que creerle. La Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) que preside, La Miriam, en Pinar del Río, fue la primera del país, fundada el 28 de septiembre de 1993, y atesora los más grandes reconocimientos de su sector. Este campesino de pura sepa -que empezó en esas lides con el pelo negro como azabache y ahora solo canas le brillan bajo el sol- no es de los que miente.

“En nuestro caso, ya alcanzamos casi 700 pesos de salario promedio. Se van dando pasos positivos. De las cooperativas de cultivos varios de nuestra provincia, casi todas ya son rentables, y van por buen camino: diversificando la producción, con sus trabajadores  vinculados al área y al resultado final…Se ve un despegue. Es verdad que faltan cosas para que pudiéramos producir más, pero no nos podemos desesperar, pasos se están dando y estoy seguro que esto se va a revertir en muchos quintales para el pueblo. Nos sentimos en este minuto más atendidos, con más confianza, para, con todos los problemas que tenemos, hacer que la tierra produzca más.”

Estuve en La Miriam siguiéndole los pasos al último de los ciclones que arrasó con este país. Allí no quedaba ni una mata de plátano en pie. Ahora, volví a  esa cooperativa del territorio cubano más occidental, y, de no  haber visto lo que presencié hace dos años, juraría que allí no había asolado ni un vientecito: además del plátano, su fuerte, han diversificado la producción con tubérculos y raíces, frutales, ganado menor y mayor, hortalizas, y a cada cooperativista con que me tropecé se le notaba una expresión de satisfacción en el rostro.

No obstante, todo no está hecho. Conversando a pie de surco, junto al corral, al microordeño, al área de cultivos tapados que preparaban, supe que prácticamente todo el trabajo que realizan es con tracción animal, y de las 829 hectáreas que abarca la cooperativa, solo 13 cuentan con equipos de riego. Son carencias importantes que le duelen a La Miriam en el costado. “Con maquinaria y con riego casi podríamos triplicar la producción, periodista” aseguró convencido uno de mis interlocutores ocasionales, mientras a otros, por lo bajo, escuché comentar algo sobre falta de autonomía, trabas burocráticas…

También les afecta la falta de transporte propio para comercializar ellos mismos sus productos, según refirieron.

-”Si aquí pudiéramos comercializar con nuestros plátanos, le ganábamos a cada quintal doce pesos, que son los que estamos perdiendo, porque se les venden a Acopio, a los mercados, y a veces anuncian un viaje y no los vienen a buscar. Lo mismo pasa con otros cultivos. Si aquí tuviéramos camiones de nosotros, el plátano que se está cortando, lo mandábamos directo pa’rriba del camión y ya a las cinco de la tarde usted se lo estuviera comiendo. Ahora, yo lo corto mañana, lo pongo en viaje, y si ellos tienen petróleo, lo vienen a buscar, si no, pasado mañana o cuando puedan. Ellos nos lo pagan entero, pero ¿quién se perjudica?: el pueblo. La comercialización es un problema muy serio, todo el mundo le ha metido la cabeza, pero para comercializar tiene que ser uno mismo, con amor.”

El mismo amor que pone Carmelo en cada minuto de faena y que ha sabido trasladarles a sus cerca de 180 trabajadores, y que destaca sin falsos pudores:

“Aquí estamos trabajando con el corazón, atendiendo al capital humano, preparando la gente; tenemos 47 fincas y en cada una estamos demostrando que sí se puede; con 87 yuntas de bueyes; con 0,6 litros de petróleo por cada quintal producido, ¡que ni los indios! Esa es la cooperativa que tenemos.

“Lo  mejor que pudo haber pasado en la agricultura es hacer cooperativas como la nuestra. Yo soy su defensor. Las cooperativas llegaron para quedarse y resuelven, y estamos seguros que este escenario productivo se va a imponer en la agricultura y va a demostrar sus potencialidades para resolver la situación de alimento que tiene este pueblo.”

La Habana en las vísperas

Hasta el gato

Las calles son un hervidero de gentes que vienen y van, apuradas, tropezando y sonriendo.

Jabas de todas las formas, tamaños y colores andan en manos de los transeúntes. La gente se apresta a festejar en familia  la Noche Buena, celebración que, más allá de su connotación religiosa y también por ella, se ha mantenido anclada en las tradiciones de este pueblo.

Los que ahora salen del trabajo van más de prisa, intentando pescar algo en las tarimas ya arrasadas por quienes tuvieron la suerte de disponer de la mañana para sus compras. En medio del ajetreo se ve linda en las vísperas la ciudad atardecida. Al de allá, le sobresale del portafolios un penacho de lechugas que, por lo cabizbajas,  evidentemente le acompaña desde hace un buen rato; la de acá, casi no puede con la jaba cargada de yucas; un niñito aun de uniforme y su mamá hacen malabarismos llevando entre ambos una panetela cubierta de merengue rosa.

Cada cual quiere que su cena resulte un éxito; buscan los tomates más grandes, la fruta más hermosa, la mejor carne. Sabemos que hubo tiempos mejores para la economía, pero también peores; y las jabas cargadas hablan  de que, aun sin estar en la bonanza, tampoco nos consume la desolación.

Además, sé que lo más importante para los cubanos sigue siendo la familia. Por ella luchamos y en ella nos hemos refugiado muchas veces; cuando la soga apretó bien fuerte, allá por la década de los 90, los interminables apagones se hacían más llevaderos si a la luz de una chismosa conversábamos, hacíamos cuentos, juegos, chistes, compartiendo una tizana inventada quién sabe con qué yerbas.

Este 24 de diciembre no será de tizanas, aunque tampoco de champaña y caviar para muchos. Será, eso sí, de esa felicidad y satisfacción únicas que da el abrazarnos fuerte y saber que, como mosqueteros postmodernos, seguimos existiendo uno para todos y todos para uno. A usted que lee, llegue también mi abrazo.

Habrá libreta en el 2010

Libreta de abastecimiento

No sé por qué hasta ahora no se ha multiplicado la noticia, que aplacará la incertidumbre de unos cuantos: habrá libreta de abastecimiento el año que viene.

Lo ratificó la viceministra de Economía y Planificación, Magaly  Calvo, respondiendo a la interrogante de uno de los diputados, durante los debates de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología que presencié, la pasada semana.

La  directiva aseguró que, con independencia de las medidas que liberaron este año la venta de chícharos y papas, y de la reducción de la cuota de sal,  la canasta básica para el 2010 se mantendrá, con los mismos productos que hasta el presente. Con respecto a la alimentación del cubano, subrayó el interés del país porque se produzca cada vez más, y especialmente en el sector agropecuario, a la vez que se trabaja por la sustitución de importaciones también en esta esfera.

Como parte del apoyo que recibe la agricultura para que mejor tribute a la mesa del cubano, Magaly señaló como novedad el suministro de recursos y utensilios para las labores en el campo: machetes, sogas, limas…; con miras a ello se prevé destinar más de cinco millones de pesos para las ventas de estos útiles  por el sistema de Comercio Interior.

Sobre este tema de la canasta básica ya había comentado en un post anterior, Asuntos de cucharón, y lo escuchado durante el debate de los diputados me ratifica que no son pocos los esfuerzos por garantizar estos productos, al punto que, del presupuesto, se planifican cerca de mil 979,6 millones de pesos para el subsidio de la canasta familiar normada, es decir, la diferencia entre el precio mayorista y lo que paga la población. Esta partida decrece casi ocho puntos porcentuales en relación con el año que ahora termina, pero sigue la garantía.

Por supuesto que no es para acomodarse y darse balance en un sillón. El escenario económico interno y externo es bien complejo, implicará restricciones, también para los gastos corrientes de la actividad presupuestada. El asunto es producir, ser eficientes, y sustituir importaciones, porque una de las cargas que gravita sobre el país es el de los pagos por los alimentos importados, cercanos a los mil 800 millones.   

PD Irregularidades en el funcionamiento de la plataforma Blogcip me han impedido actualizar el blog con la sistematicidad que hubiera querido. Pido disculpas y confío en que se estabilice el funcionamiento de este portal.

 

Cuando la leche no llega

 Camaguey

Mi colega Caridad Carrobello  acaba de regresar de Camagüey, donde visitó la Empresa Láctea y a varios ganaderos de esa tierra. Allí constató que la leche ordeñada no siempre llega a cuantos vasos debiera.

En respuesta a los reiterados llamados a estos productores para que aumentaran sus entregas, han logrado alcanzar los 350 mil litros diarios, recorriendo nada menos que unas 172 rutas de acopio. Tremendo esfuerzo para cumplir sus compromisos. Pero para desestímulo de estos e indignación de los potenciales beneficiarios, como la industria camagüeyana tiene posibilidades solo de procesar unos 250 mil litros del codiciado y necesario alimento, los sobrantes a veces caen en manos de… las bacterias, y ni para queso sirve.

Conociendo de sus reales posibilidades de procesamiento, la mencionada empresa láctea tiene previsto enviar “lo que no le cabe” hacia Holguín y Granma. Comienza ahí el vía crucis de la leche, porque con frecuencia esas provincias tampoco tienen capacidad para procesarla industrialmente y, o llegan los carros-termos allá y con la misma tienen que virar; o, simplemente, envían el aviso de “ni la mandes”.

 Al preguntarle a Carrobello, especialista en la temática agropecuaria con más de 20 años y muchísimos premios en su haber, quién paga esas pérdidas, me respondió que la Empresa Láctea, la cual había ya retribuido a los productores. “Pero, quien más pierde es la población”, sentenció adolorida.

En el periódico Granma fue publicado el lunes 5 de octubre de este año, bajo el título “La ruta crítica”, esta misma historia acompañada del reclamo de soluciones por parte del periodista: “Le  necesidad de buscar salidas correctas a este asunto resulta estratégica”, indicaba el reportero. Pero, hasta el día de hoy, la vida sigue igual,  como dijera Julio Iglesias.   

Más que solo hacerme eco de tan lamentable situación, la consigno aquí por las muchas deducciones que de ella pueden derivarse y que van desde las relacionadas con los sentidos y formas de propiedad, sentidos de pertenencia, con la centralización, el descontrol, la burocracia, la participación de los colectivos en la toma de decisiones de sus centros de trabajo, el pago de acuerdo a los resultados, y muchos otros temas. La Asamblea Nacional está a las puertas, la población debate también sobre estos y más tópicos. Confío en que tendrán su espacio en la sesión parlamentaria de diciembre.

Asuntos de cucharón

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En las casas cubanas hay sobre todo un par de cosas que no se pueden extraviar: la llave y la Libreta. Cuando eso ocurre se forma la desagradable, casi cunde el pánico.Pues resulta que la vecina me acaba de comunicar con cara de muy pocos amigos: “Ahora sí que está mala la cosa: ¡van a quitar la Libreta!”.

Durante décadas, la tan llevada y traída cartilla de racionamiento ha sido constante objeto de crítica: que si somos los únicos en el planeta que la tenemos, que si con lo que dan apenas alcanza para empezar el mes… Y ahora, resulta que hay susto.

La noticia no se ha hecho oficial, pero algunas evidencias se anuncian en las pizarras de las bodegas y en los puestos: Papa por la libre, a peso la libra; y también chícharos, a 3.50. Con anterioridad, ya había sido reducida la cuota de granos y también la de sal. No creo que ese mecanismo, surgido en 1963, se elimine de un plumazo, debe ocurrir de manera paulatina y también diferenciada.

Lo cierto es que se acumulan razones para terminar con la libreta, y también para abonar el susto de la gente.

El horno no está para galleticas en nuestra maltrecha economía: solo podremos continuar con subsidios – no son solo la libreta- que se  justifiquen plenamente y operen de manera directa, personalizada. Pero ese mismo horno, que no ha podido levantar temperatura por disímiles causas, tampoco ha logrado cocer el imprescindible pastel en que salario y productividad empalmen con coherencia y justeza.

De ahí que no sean pocos quienes ahora cruzan los dedos al ver acercarse el término de la libreta de racionamiento. Sin dudas, no habrá desamparados y para los más vulnerables desde el punto de vista económico se brindarán soluciones. Pero… el asunto se las trae porque aun quienes no se ubican dentro del bolsón de los de más bajos ingresos y viven honradamente, también nos las vemos negras para servir cada día la mesa.

Se ha invocado muchas veces al trabajo como único combustible para alimentar exitosamente el horno de la economía, pero junto con él, deberían echar a andar importantes incentivos entre los que se ubica el propio salario, y es esa una de las encrucijadas donde se traba el paraguas. Mis colegas Ariel Terrero, Heriberto Rosabal y Delia reyes recientemente indagaron sobre ese tema y los saldos de tal investigación titulada “Carrera con obstáculos”  y  publicada en dos partes en la revista Bohemia, son para meditar largo rato.

Ineficiencias, inoperancia del concepto de propiedad social  y mermados sentidos de pertenencia; paternalismos, exceso de centralizaciones, descontrol y desorganización, desvíos, irracionalidad y despilfarro, burocracia, ineptitud en algunos cargos directivos, carencias acumuladas, ciclones, bloqueo y crisis mundial, son vientos que soplan con fuerza en contra de la economía cubana.

Ahora, esos vientos agitan la maltrecha Libreta de abastecimiento.  Ojala, en consecuencia, remuevan también la necesidad de producir para devengar un salario en real correspondencia con lo aportado. Cuando el cucharón para llenar los platos sea por fin el trabajo y su justa remuneración nadie tendrá que cruzar los dedos al ver desprenderse las hojas de la Libreta.