Confesiones de Alejandro Robaina, el Rey del tabaco cubano

  Robaina fumando uno de sus puros. Fotos Juan Carlos Gort Archivo Bohemia

La noticia del fallecimiento de Alejandro Robaina, el famoso veguero cubano, me hizo volver a la grabación de la entrevista que junto a la colega Katia Monteagudo, le hiciera para Bohemia. De las más de tres horas de conversación, habían quedado muchísimas cuestiones en el tintero.

Aquí están, como homenaje a quien nos pidió ser recordado como un campesino humilde.

En un momento del diálogo, donde Robaina se mostró con la picardía de un chiquillo, dicharachero, afable, y a la vez muy seguro y satisfecho de sí mismo, se nos quedó mirando con esa sabiduría honda y añeja que da crecer junto a la tierra, y apuntó: “Yo no me creo cosas. Sinceramente yo las acepto a ustedes igual que a un personaje que sea  un millonario, las veo a ustedes y me dan más que lo que me da él.”

Al proponerle que contara de esos millonarios con quienes se había entrevistado, luego de mencionar algunos nombres, sin comentar nada, precisó: “El mundo del tabaco es de los millonarios  porque ningún pobre en el mundo se puede fumar un tabaco que vale 35, 40 ó 50 dólares. Pero para mí la riqueza más importante que hay en el mundo no es el dinero, sino la familia.”

Lo rodeaban varios nietos que ya le habían alcanzado el café y el tabaco, torcido por la hembra. Fue ella, la nieta, quien recordó cómo durante la cena de gala del Festival del Habano él había sido el centro de todos los fotógrafos. “No lo dejaron tomarse el helado. Se le derretía y no lo dejaban, pidiéndole autógrafos, aunque en la mesa habían otras personas muy importantes del mundo del tabaco; y le llevaban la cuenta de los afiches, de las cajas que firmaba.”

No cabía en ese momento otra cosa que preguntarle al veguero cómo sobrellevaba la fama. “Yo a la fama no le hago caso, llevo mi vida natural”, y se reclinaba en el sillón de madera con la tranquilidad de quien no le debe nada a la vida.

Quisimos saber sobre algún secreto especial en el cultivo de sus Vegas Robaina, en San Luís, y volvió a sonreírse, como ante la interrogante de un niño, para a renglón seguido asegurar que no había secreto alguno, “Si usted no come, a los quince días no tiene sangre en el cuerpo, y eso le pasa a la tierra; hay que darle de comer. Le echamos abono orgánico, estiércol de caballo. El único secreto es amar la tierra y hacer las cosas bien, No hay nada escondido.”

Apenas nos acomodamos para empezar la entrevista, a media mañana, Robaina encendió un tabaco. Era el segundo de la jornada. Se le veía tan complacido con su puro que tratamos de averiguar cuál era el secreto para disfrutar bien de un tabaco, y cuándo se fumaba el primero del día.

“Mira, el primero es por la mañana, siempre después de un café. Me siento debajo de un árbol, es un árbol  que no se conoce mucho en Cuba, se llama Oneja. Me siento en un banco, que es del tiempo de la guerra de independencia, lo reconstruí y ahí me siento y me fumo el primer tabaco antes que aclare. Cuando tú tienes un momento malo en el día, qué haces: coges un tabaco y te lo fumas. Eso ayuda a aclarar las ideas. Al que le gusta el tabaco, enciende uno, se pone a cogerle el gusto y va perdiendo las preocupaciones.”

Declaró no haberse bañado nunca en el mar. “¡Mira que he estado en playas grandes por ahí!, pero es que siempre ando muy apura’o; cuando he tenido oportunidad de bañarme no me he bañado, y ahora no puedo.”Confesó que no bebía y que cuando joven bailaba son; que le gustaba la música, “pero la antigua, no el brincoteo de ahora con la gente mal vestida con el gorro en la cabeza.”

Él, que había sido catalogado entre los hombre más elegantes del mundo, y cuyo nombre lleva una  marca de guayabera que se comercializaba en aquel momento en 44 países, declaró no ser un hombre de lujos. No le gustaba usar prendas y aseguró que al verse ante una mesa llena de cubiertos y detalles de etiqueta “yo hago lo que me parezca”

Aseguró que no le gustaba andar en camiseta. “Yo nunca he usado mangas cortas,  siempre largas, y zapatos de cordones. Nunca he andado en short ni me pongo calzoncillitos de esos… atléticos. No me gustan, me amarran mucho”

-¿Usted no ha sido de esos que le dicen piropos a las mujeres?

-No, que va. Y ni canto ni como fruta …, pero fumo tabaco.

A este genuino guajiro le visitaron también muchísimos artistas de renombre, que habían cruzado océanos para conocerlo.

-¿Es verdad que aquí estuvo Ricardo Arjona?

-Sí, sí, y quería hacer un video clip con un tabaco mío

-¿Y Sting también estuvo aquí?

-A Sting lo conocí hace 11 ó 12 años, en España, con el rey Juan Carlos, él vino a la mesa mía para que yo le firmara un autógrafo.

-¿Y usted qué hizo, lo conoció, sabía quién era ese músico?

-A la verdad, no, no sabía. A esta casa vino hace poco un  famoso actor norteamericano, no recuerdo el nombre; y han venido canales de televisión, …¡Ah, y ustedes, las periodistas de Bohemia!

 Alejandro Robaina contó que cierta vez, en un país europeo, participó en una competencia informal con una importante señora para ver a quién se le caía primero la ceniza de su tabaco. “Ella tenía la ceniza mejor colocada; había una conversación muy viva, yo veía que la ceniza de ella estaba mejor que la mía, y de momento le hice así, fú, se la soplé para que se le cayera, y le digo: ¡Vieja, es que los cubanos no perdemos ni a las cenizas!

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4 pensamientos en “Confesiones de Alejandro Robaina, el Rey del tabaco cubano

  1. avatarJorge Luis Ramirez Kitchin

    Los Aldeanos son los máximos exponentes del hip-hop cubano en nuestros tiempos y no tengo miedo en asegurar que son unos de los mejores del mundo sin quitar merito a 50 cent ni a Eminen o a Snog dog u otro rapero del momento pero la fuerza moral con la que cantan el espiritu con que se aferrar a sus ideales la confirmacion de Aldo que esto no es con el capitan sino con su tripulacion es una muestra de su cubania de su apeo a la causa que ellos defienden y con toda su libertad de exprecion son los reales cubanos que no se callan ¨por el cubano es el que sale con un machete en la mano a por lo que es suyo¨. Sin mas otro Aldeanista desde la Habana Cuba.
    El correo que puse no es real por no tengo.

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  2. avatarAdriana Nemesia Garcia Romero

    Hola conocer sobre la vida y obra de Alejandro Robaina ha sido muy provechoza. Solo quisiera saber por nqué de 10 nietos que tuvo y 12 biznietos, solamente Hirochi Robaina conoce sobre el trabajo con el tabaco. Tengo entendido que hay otro nieto que estuvo muy apegado a el, Alejandrito Robaina hijo del difunto hijo del señor Robaina, y me gustaria saber si es que Ale piensa que Fumar dala la salud. O si es que piensa que aún es muy joven para consagrar su vida al cultivo del tabaco.
    Muchas gracias adri_vip@fcm.pri.sld.cu

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  3. avataryosi

    A través de la entrevista se puede percibir que amo a su país, su idiosincrasia, su esencia. Amo a su padre, su trabajo, y su familia, y fue capaz de dejar el legado de su trabajo a su nieto. Para que desear más si la vida es simplemente eso. Quienes lo logran se van de este mundo con una sonrisa, con una paz que se transmite aún en algo tan frío y lejano como es este medio.

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