La Habana ruge

El rugido del León

No había sido casualidad que este miércoles se encontrara a más capitalinos que lo habitual vistiendo ropa azul. En las miradas brillaba una peculiar mezcla de orgullo y expectativa. Los habaneros pasaron el día entre bromas a los partidarios de Villa Clara, pero podía verse en cada quien esa espera de resorte contenido que distingue a todo buen felino instantes antes de saltar sobre su presa.

Cuando comenzó el juego, creo que no hubo un televisor en la ciudad que no lo tuviera sintonizado, y con cada pequeña victoria o fracaso hasta los árboles y los bancos de los parques aplaudían o se lamentaban. Desde el más viejo hasta el bebé, nadie durmió en La Habana. Y cuando al filo de las dos de la mañana quedó sellado el triunfo de Los Azules, un clamor único estalló de todas las ventanas.

Cencerros, cláxones, congas… le nacieron a la ciudad de cada esquinas. Las luces se encendieron, las puertas se abrieron, y de una acera a la otra la gente se felicitaba y los desconocidos chocaban palmas. La gente no ha dormido, y me parece que tampoco ha pinchado, porque la fiesta sigue: cartelones improvisados, leones triunfantes hechos a la carrera con recortes de tela o cartón, se preparan a la carrera para dar la bienvenida al equipo ganador. Ya se sabe el itinerario que seguirán a su llegada, y estoy segura que el recibimiento será de antología.

Be Sociable, Share!

5 pensamientos en “La Habana ruge

  1. avatardairy

    Estoy de acuerdo con eso de la afición no durmió, porque yo particularmente no lo hice y disfruté el juego hasta el final, cada minuto hasta que al final obtuvimos la victoria. No pude ver la ceremonia de premiación porque estaba ya en la calle con cacharros haciendo música con mi esposo y vecinos, todos somos industrialistas. Ahora eso de que “nadie pinchó” no es muy cierto porque yo tuve que hacerlo y con sueño. jajajajaja

    Comentar esto!

  2. avatarAdriana

    Pues me imagino a mi Habana con el triunfo de Industriales, yo estaba en Santa Clara, con los demás azules que desafiamos las carreteras, a lomo de camiones y guaguas improvisadas, para darle apoyo a mis leones. Menos mal que no nos hicieron quedar mal, y fueron out a out, hasta llegar a la corona.

    Comentar esto!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

5 + 3 =

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>